Batman El Caballero Oscuro por Ivan Villamel
Agosto 18, 2008 by terrorynadamas
Continuamos este Lunes de Terror con el análisis de una película que si bien no es de terror, es de genero fantástico y por su calidad digno de mencionarse en Terror y Nada Más. El analista es Ivan Villamel y la película Batman El Caballero Oscuro. Adelante Ivan:

TITULO ORIGINAL: Batman The Dark Knight
AÑO: 2008
DURACIÓN: 142 min.
DIRECTOR: Christopher Nolan
GUIÓN: Christopher Nolan, David S. Goyer, Jonathan Nolan (Personajes: Bob Kane)
MÚSICA: James Newton Howard, Hans Zimmer
FOTOGRAFÍA: Wally Pfister
REPARTO: Christian Bale, Heath Ledger, Aaron Eckhart, Michael Caine, Gary Oldman, Maggie Gyllenhaal, Morgan Freeman, Eric Roberts, Cillian Murphy, Anthony Michael Hall, Michael Jai White
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures / Legendary Pictures
Desde la brillante secuencia que abre “El caballero oscuro”, Christopher Nolan sienta las bases amorales de un relato que nos habla de la necesidad del héroe como catarsis colectiva y motivo de esperanza futura. En esa primera escena, mediante un brillante montaje, queda claro que todo atisbo de humanidad va a ser cuestionado desde el momento en el cual hace acto de presencia el mejor villano visto hasta la fecha en ningún filme de superheroes, el Joker, interpretado a modo póstumo de forma colosal por el recientemente desaparecido Heath Ledger.

Si en su anterior filme sobre el hombre murciélago, Nolan destapó el frasco de las esencias para mostrarnos un hombre atormentado por sus miedos y temores, en su nueva incursión dentro de ese Gotham City lleno de corrupción y demencia, se supera en cuanto a profundidad del alma y la psique humana, dejando claro que la estupenda “Batman Begins” era sólo el preámbulo para la descomunal esencia operística con tintes de tragedia que esboza en “El caballero oscuro”.
Esos traumas y anhelos de grandeza por parte de la gran mayoría de los personajes permiten crear un drama coral hiperrealista, trazando un retrato psicológico de gran calado en el cual se asoman multitud de dobles lecturas donde se enfrenta el humanismo positivista en contraposición del ansia de poder que todo ser alberga en su interior. Ahí, en esa dualidad es donde “El caballero oscuro” encuentra su mejor baza, al dotar de alma y consistencia humanista una narración que resulta primorosa en su desarrollo evolutivo.

Nolan se apoya en el fantástico guión de su hermano Jonathan (con quién ya había colaborado en “Memento” y “El truco final”) para crear un paralelismo enfermizo enfrentando a héroes y villanos mediante un espejo existencialista que refleja la misma imagen, poniendo especial énfasis en esa moneda de dos caras que sirve de poderosa metáfora sobre la esencia primaria de los personajes más extremos de la historia, alejados, a priori, en sus intenciones pero no tanto en los motivos a partir de los cuales eligieron un camino u otro al enfrentarse con el miedo y la desesperación. La introspección con rémoras emocionales del hombre murciélago se deconstruye de forma brillante para cuestionar que ser podría haber sido creado mediante un distinto estado psicológico, y ahí es donde entra en juego la demencia y el histrionismo sin valores morales del Joker, un ser que ejerce de poderoso catalizador de muchas de las dobles lecturas que esconde este estupendo filme. A partir de él, Nolan da un giro considerable a muchas de las convenciones sociales y miedos atávicos de una sociedad amparada en la paranoia social y el miedo al exterior, dejando claro que los mayores monstruos no provienen del exterior de una comunidad, sino de la pérdida de valores implícita en cierta evolución de su propia sociedad (no conforme con eso, otorga al Joker el inmenso poder de convertir a sus habitantes en congéneres de una dudosa moralidad en su tramo final, algo que resuelve de forma positivista y que resta algo de mérito a la valentía inicial). No es cuestión de mencionar cierto acontecimiento de trauma terrorista acontecido hace escasos años, ya que esa paranoia siempre ha existido en diversas épocas de la historia reciente americana (solo cabe recordar, y de ello vuelve a hacer referencia el film de pasada, la caza de brujas del senador McCarthy), pero evidencia un hecho que importa, y mucho, en el devenir de la historia.

Afrontar el visionado de un filme como “El caballero oscuro” se convierte por méritos propios en una sinergia de atípico calado viniendo de un filme comercial, ya que no solo en su fondo destaca sobremanera, sino que incluso en sus elementos técnicos, el filme se postula como una apuesta poco habitual en el género. La puesta en escena evidencia que Nolan ha depurado su estilo hasta convertirlo en una marca de fábrica indisoluble de su enorme talento como cineasta, dejando claro que aquello con lo que más le costaba lidiar, el desarrollo de la acción a nivel físico, ha sido subsanado con los años, dejándonos en la memoria brillantes escenas de acción como las que acontecen en un Hong Kong de vértigo o durante sus excepcionales últimos minutos de filme. Escenas que sin la aportación acertadísima de todo el reparto (a las excelencias de los ya conocidos Christian Bale,Morgan Freeman, Gary Oldman o Michael Caine, se les añade un Aaron Eckhart verdaderamente convincente) hubieran hecho aguas, en una comunión perfecta entre fondo y forma dentro del ámbito de un filme comercial.
A pesar de cierta reiteración en el causa/efecto del desarrollo de la acción avanzado el filme, Nolan discursa un mensaje repleto de simbolismos religiosos sobre la figura del elegido, su necesidad de convivir al margen de una sociedad que lo adora y lo teme a partes iguales. Dicha sociedad sostiene que el heroismo no puede sobrevivir de forma eterna, creando una acertada reflexión sobre esa masa social que consume a sus ídolos a velocidad de vértigo, necesitada siempre de la novedad del presente para olvidar el pasado con una vorágine enfermiza. Y lo hace además con una valentía inusitada, difuminando las bases de la narración en tres actos (el filme hace gala de un clímax continuado durante sus casi 150 minutos de duración), apostando de manera clara por una estructura alternativa, la del periplo del héroe, descomponiendo a los personajes (aún a riesgo de haber resultado arquetípico en sus postulados, algo que no sucede en ningún momento) y otorgando la base de la narración al heraldo que condiciona el devenir del héroe, centrando esa figura en un Heath Ledger que debería pasar a la historia como el mejor villano de filme de superheroes visto hasta el momento. Un filme imprescindible.
8,5/10

























muy buena peli…acabo de bajarla y verla…