Dead Space Perdición por Ivan Villamel
Noviembre 24, 2008
Os mostramos a continuación el análisis realizado por nuestro colaborador Ivan Villamel de la película de animación Dead Space Perdición. Adelante Ivan:

Director: Chuck Patton
Guión: Justin Gray, Jimmy Palmiotti
Género: Terror
País de origen: EE.UU.
Distribuidora: Sony Pictures
Existen propuestas arriesgadas dentro del mundo del entretenimiento, y la formulada por “Dead Space” es una de las más aventuradas de los últimos años, especialmente porque canalizar su radio de acción entre comic, cine y videojuego, puede contentar a unos y desesperar a otros, o viceversa. La propuesta viene presentada de la siguiente forma; el planteamiento de toda la saga se encuentra en “Dead Space: The comic” (ilustrado por Ben Templesmith y escrito por el novelista Anthony Johnston), el nudo en el filme que hoy nos ocupa, “Dead Space: Perdición” y todo ello tendra continuidad en el videojuego de mismo nombre, “Dead Space: el videojuego”.
Hay que decir que el grueso de la acción que presenta “Dead Space: Perdición” no requiere de la lectura previa de ese anunciado comic (aunque intuímos que enriquecería la propuesta algo más evidentemente), y que el entendimiento de toda la acción es simple y yo diría que incluso bastante plano en su desarrollo.
La historia nos sitúa en una nave espacial de reconocimiento, que se dirige a un planeta lejano a recuperar un extraño monolito, codiciado por la Santa Iglesia, dominadora de la sociedad futura mediante un claro yugo ultrareligioso. Una vez allí, la vida de todos los habitantes de la colonia parecer haber sido sesgada de golpe, acudiendo incluso muchos de ellos al suicidio colectivo. Sin conocimiento real de lo sucedido, algo extraño relacionado con el futurista monolito parece haberse apoderado poco a poco de la extensa tripulación de la nave de reconocimiento. A partir de ese momento, una orgía de sangre y violencia parece anunciar la más grande las tragedias.
Cualquier espectador minimamente curtido en el género, intuirá en su previsible argumento la tendencia a clonar lugares comunes y resoluciones argumentales, desde la seminal “Alien”, “Horizonte Final” o la encantadoramente naïf “Terror en el espacio” de Mario Bava, en un ejercicio de vacua nostalgia mal entendida. Es una verdadera pena teniendo en cuenta que su trabajo visual es más que destacable, rozando por momentos con la yema de los dedos cotas mucho más altas. Su narrativa audiovisual es directa, seca, violenta y acorde a lo que espera un público adulto algo adocenado después de ogros verdes y mensajes subliminales de la todopoderosa Pixar, un cuento para adultos que recurre a la animación como un vehículo válido de expresión, con la intención de reforzar alguna otra propuesta reciente del género (pese a los intentos, no alcanza el nivel de encanto “camp” de la deliciosa “Turok”).
Por momentos, “Dead Space: Perdición” contiene estampas visuales que harán las delicias de los aficionados al género, granjeándose incluso el respeto entre los profanos de este tipo de experiencias, pero posee un gran defecto, algo que acaba por imponerse de forma irremediable por encima de cualquier acierto parcial, la sensación constante de “deja vu”, de texturas visuales y lugares preconcebidos dentro de la mente del espectador, un juego que resulta más cercano a la creación en serie más que a un producto verdaderamente novedoso. Además, su argumento, bastante incomprensible y con reacciones causales muy cuestionables, no consigue sortear un guión que intuímos verdaderamente limitado.
A falta de confirmar la experiencia, esta continuación del comic, y precuela del videojuego, se posiciona como una producción que parecía ofrecer más interés en sus inicios, y que va desinflándose poco a poco a medida que avanza el metraje. Una verdadera lástima, ya que deberemos esperar a proyectos venideros para comprobar si verdaderamente ese ramificación de canales de distribución que prometía la historia, consigue hacernos olvidar lo diferente e incompatible de los diversos medios de entretenimiento del siglo XXI.
5 / 10
Trailer de esta película ya disponible en nuestra TV.
Dance Of The Dead por Ivan Villamel
Noviembre 14, 2008
Continuamos el dia de terror de hoy con el análisis por parte de nuestro colaborador Ivan Villamel de la película Dance Of The Dead. Adelante Ivan:

TITULO ORIGINAL: Dance of the Dead
GENERO: Terror
PAIS: Estados Unidos
DURACION: 95 Minutos
AÑO: 2008
DIRECTOR: Gregg Bishop
GUION: Joe Ballarini
INTERPRETES: Carissa Capobianco, Chandler Darby, Greyson Chadwick y Jared Kusnitz
PRODUCTOR: Gregg Bishop y Ehud Bleiberg
MUSICA: Kristopher Carter
FOTOGRAFÍA: George Feucht
MONTAJE: Gregg Bishop
Si en cualquier tertulia cinéfila cuyo campo de opinión tuviera el objetivo primordial de analizar el cine fantástico actual, saliera a colación las recientes texturas del género, nos veríamos en la obligación de hacer referencia a un hecho incontestable, la vampirización cinematográfica. Si además tuvieramos que aclarar dicho término deberíamos empezar a dejar claro que se refiere a esa tendencia del cine actual de fagocitarse mediante el acopio de términos, argumentos y demás clichés del género, con el objetivo de deconstruirlo o, en el mejor de los casos, reverenciarlo desde una óptica atractiva y personal (este último hecho ocurre solo en contadas ocasiones).
“Dance of the Dead”, título especialmente revelador del argumento que nos mostrará, vuelve a seguir al pie de la letra esa tendencia, con un comienzo recargado de cinismo e ironía, en el cual las figuras iconográficas del cine teenager (la estúpida cheerlader cuya mayor preocupación son los hombres, el amigo apocado incapaz de declarar su amor, el chico de buen corazón que no es capaz de tomarse nada en serio ante su novia, el chico malo del instituto, e incluso los componentes del Club de la Ciencia, tan proclives ellos a la descarga cómica en marcos de tensión argumental) parecen tomarse muy poco en serio a si mismas, en unos primeros minutos de metraje donde su devenir diario por acudir al baile de graduación se transmuta en un homérico recorrido de falso calado interior, pero abundante en efectos gore llenos de simpatía y buena intención. La sombra es muy alargada cuando hablamos del tono ochentero de la cinta, evidencia que ni esconde, ni se arrepiente de gritar con fuerza a los cuatro vientos, y eso dota a todo el previsible periplo de nuestros personajes de cierto encanto perdido en el género, de sinceridad y diversión, vacía y desencantada si quieren con respecto a un aporte verdadero al género, pero tan honesta en sus postulados que resulta cuanto menos simpática en su intrascendencia.

Poco importa el hecho que los efectos resulten más cercanos a las añejas producciones de la Troma o un primerizo Charles Brand, que todo respire un aliento muy similar al creado por aquel artesano del género, hoy caido en el olvido, que fue Fred Dekker (“El terror llama a su puerta”,”Una pandilla alucinante”, “Tales from the crypt”), o que la sensación final sea que su primer tramo prometía más irreverencia que su resolución final, tan acorde a las convenciones genéricas como los filmes que pretende parodiar. Ya hemos dejado claro que “Dance of the dead” juega en otra liga, aquella que se olvida de su aportación al cine en beneficio de la autocomplacencia del fan desprovisto de intenciones metafísicas o intelectuales, una mezcla algo bastarda que apunta claramente al género en el mandato Reagan, como si el John Hughes de turno hubiera decidido sacar a su “Club de los Cinco” de cacería zombie.
Decir que el joven y semidesconocido cineasta Gregg Bishop ha seguido al pie de la letra no solo un hilo argumental repetido y muy explotado, sino un guión (obra de Joe Ballarini) carente de sorpresa, sería una perogrullada evidente e innecesaria, pero cierta al fin y al cabo. Algo de más atención pareció prestar a la hora de elegir unos actores que, no sabemos si por incompetencia o verdadera intención, aplican sus roles de descerebrados adolescentes de manera bastante solvente, superando el obstáculo que supone su desconomiento por parte del espectador y ganando simpatías a medida que avanza el quebrado y fino hilo argumental. Gracias a ello, y a ciertas imágenes que de verdad caben recordar en la memoria (la potencía irónica de ese baile de putrefactos cuerpos en su tramo final jamás habría que despreciarlo por cuanto tiene de subversivo y descriptivo con respecto a ciertas tendencias adolescentes), podemos dejar de lado lo que casi da al traste con toda la función, y deja el filme en una historia poco más que recomendable para momentos de tedio entre los fans del fantástico más gamberro. He dejado para el final lo más evidente de toda la historia, el hecho que provoca en mayor medida el efecto vampirización dentro de este género de adolescentes en ebullición perseguidos por zombies sedientos de sangre, y es que Gregg Bishop parece realizar su particular versión del gran filme de Dan O’Bannon como director, “El regreso de los muertos vivientes” (y si me apuran de la no menos referencial “La divertida noche de los zombies”), dejando la sensación de producto clónico parido veinte años más tarde y algo a destiempo. Este hecho marca todo el tono y puede provocar cierta dispersión entre el espectador sino entra el juego, un juego tan ligero e intrascendente como de satisfactoria diversión para los amantes de este tipo de propuestas.
5′5 / 10
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Death Race por Ivan Villamel
Noviembre 6, 2008
Estimados visitantes oscuros llegamos al Jueves de Terror nuevamente sin noticias importantes que reseñar. La única noticia reseñable es el fallecimiento por cancer del escritor Michael Crichton conocido por la adaptación al cine de algunos libros suyos como Parque Jurásico. Descanse en paz Michael Crichton y reciban un cordial saludo desde Terror Y Nada Más sus amigos y familiares en tan duro momento.

Hecho este inciso nuestro colaborador Ivan Villamel analizará para nosotros la película Death Race, que si bien no es puramente de terror si es macabra y salvaje. Adelante Ivan:

Título original: Death Race.
Dirección: Paul W.S. Anderson.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 105 min.
Género: Acción, thriller.
Interpretación: Jason Statham (Jensen Ames), Joan Allen (Hennessey), Tyrese Gibson (Machine Gun Joe), Ian McShane (Coach), Natalie Martinez (Case), Jacob Vargas (Gunner), Fred Koehler (Lists), Robert LaSardo (Grimm), Justin Mader (Travis Colt), Max Ryan (Slovo Pachenko), Jason Clarke (Ulrich).
Distribuidora: Universal Pictures International Spain.
Estreno en España: 3 Octubre 2008.
En el plano final de esta hipertrófica producción, un Ian McShane con cara de no saber muy bien donde se ha metido, recita unas palabras lapidarias sobre el sinsentido de un filme que evidencia todas las carencias que han conseguido poner en interrogante la valía del cine de acción moderno. Su forzada declaración de intenciones nos remite a la altisonancia y prepotencia de unas ficciones que se enorgullecen y vanaglorian de resultar de todo menos sutiles. Además, recuerdan poderosamente a un lema hecho santo y seña de una poderosísima compañía de videojuegos, en un guiño que parece confirmar aquello que habíamos visto con anterioridad plasmado en imágenes, la comunión entre cine y la industria del entretenimiento virtual con funestos resultados. Y es que “Death Race” parte con desventaja desde sus primeros compases, una sensación creciente de producto fuera de contexto, lugar o época que no consigue hacer pausible la necesidad de recuperar un tono descaradamente exploit, ni tan siquiera como revisión bastarda de aquel simpático filme de nombre “La carrera de la muerte del años 2000″.
Roger Corman presumía en sus memorias de no haber perdido jamás un centavo, y ver su nombre detrás de este pseudo-remake, a pesar de no tener a mano las recaudaciones exactas de “Death Race”, no deja de recordarnos la verdadera esencia del cine de explotación y su alejamiento de los estamentos oficialistas en busca de una subversión fílmica que ejerciera de incómoda presencia dentro de una sociedad algo dubitativa y necesitada de resortes radicales, con el objetivo final de activar el piloto alarmista. Si Paul Anderson (cineasta disperso donde los haya, capaz de resultar solo correcto en sus “Horizonte final” y parcialmente en “Resident Evil”, cayendo en la desidia narrativa en el grueso de su filmografía) pretendía transitar esos lejanos caminos, no cabe duda que lo hace a destiempo, sin gracia ni subversión, en un terreno ya conocido por todos y donde planos cenitales sin intención narrativa se dan de la mano con demás lindezas técnicas con ánimo de empachar al espectador a nivel visual, remarcando entre confusión y mucho ruido la más absoluta nada, subrayado además por una supuesta carga de denuncia a los nuevos medios corporativos y su explotación de la audiencia que provocan vergüenza ajena por lo reiterativo que resulta.

Esa ligereza en el tratamiento provoca el alejamiento evidente de la causa en la narración, acudiendo a elementos casuales y oportunistas, interpretaciones planas y evidentes errores de bulto no solo a nivel narrativo, sino incluso en el plano de la continuidad fílmica, absorbida mediante una ruidosa sobreimpresión de aberrantes sonoridades donde la música machacante y el hip hop malsonante vuelven a recurrir al tópico esquemático del lugar donde acontece la acción. Seguramente, muchos querrán ver en ella el ejemplo paradigmático de la producción repleta de entretenimiento sin el menor de los sentidos, incluso disfrutable de manera puntual por todos aquellos cuyo montaje de plano por segundo no provoque dolor de cabeza irremediable, pero su alejamiento de toda lógica sobre la base del lenguaje cinematográfico y narrativo, pone en duda toda defensa lógica de un producto de estas características. Quizás éste sea el tren del futuro, pero que menos que exigirle un destino, un camino marcado con paso firme, porque sino, en caso contrario, me van a permitir ustedes apearme del mismo incluso en marcha.
3′5 / 10
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Especial Sitges 2008: Resumén Del Festival por Ivan Villamel
Octubre 17, 2008
Ponemos la guinda al especial dedicado al Festival de Sitges 2008 que hemos realizado en Terror y Nada Más durante esta semana con una Cronica Del Festival escrita por nuestro colaborador Ivan Villamel. Adelante Ivan:

Un año más, la Blanca Subur, esa Sitges costera tan reacia a perder de vista al aficionado más “destroyer” del género, ha celebrado su correspondiente apuesta anual por el cine de género, desde hace años sin limitaciones esclavistas que limitaran el cartel (pese a que en el fondo, el género fantástico permanece fiel de forma consistente), y por ello resultando tan caótica por momentos como fascinante en su calidez y empatía entre público y profesionales.
La 41ª edición del Festival Internacional de Cinema de Catalunya Sitges ‘08 será recordada por un cartel algo inconsistente, un nivel general de calidad mostrado a cuentagotas, y la sensación generalizada de edición de transición pese a la evidente y rotunda valía de ciertas producciones. Es cierto que dentro de un marco con tantas producciones la aparición de agradables sorpresas se antoja un mínimo necesario, y que sería exigible ciertos filtros a la hora de seleccionar determinadas producciones a ofrecer (sobretodo en sus secciones oficiales, repletas de medianías intrascendentes). Entre apariciones sorpresa de invitados y pasión indomable de fans del género, iniciativas como la “Zombie Walk” pusieron el contrapunto “friki” del festival, despertando curiosidad y recelo a partes iguales entre los espectadores, y las bajas de última hora en cuanto a algunos filmes muy esperados tampoco pudo ser compensado por sorpresas de especial interés (quitando el nuevo filme de Miyazaki “Ponyo”).
Si las galas de inauguración y clausura resultaron (como viene siendo habitual) algo insuficientes por las propuestas mostradas, otras muestras como la Sección Oficial Noves Visions nos dejaron alguna que otra muestra interesante, apuntalado por ese reducto de animación llamado Anima’t donde uno siempre puede encontrar agradables ligerezas dispuestas a hacer pasar un buen rato (“From Inside” o el último filme de Bill Plympton “Idiots & Angels” sería un buen ejemplo). No menos decepcionante resultó en gran parte la sección Orient Express-Casa Asia, ese lugar de encuentro para producciones recientes provenientes del continente asiático, donde “The Chaser” y su fría corrección se alzaron con el galardón ante una serie de producciones que en el mejor de los casos resultaban entretenidas (si bien la extrema “Chocolate” entretiene a todo fan de las artes marciales, obras como “The Moss” o la adaptación del famoso manga “20th Century Boys” aburren, y mucho).
Entre extrañas producciones de secciones paralelas y lo gratuito de la Midnight X-Treme (irregular sección con interesantes producciones pero que partía con la intención de validar una mediocridad absoluta como “Philosophy of a Knife”), discurrió un festival que ni tan siquiera en sus principales secciones supo resultar rotundo en sus propuestas. Producciones franco/belgas que aprovechan el resurgir de un survival extremo y recargado de mensajes políticos como “Martyrs” o “Vinyan” crearon controversia, sin unanimidad consistente, algo parecido a lo sucedido en la edición anterior con “A l’interieur” y “Frontiere(s)”, dejando claro que quizás el peor enemigo del cine es la repetición de esquemas, intenciones y postulados ideológicos. El resto, producciones de cierto interés o denigrantes muestras de inclusión forzada para hacer relleno más allá de una lógica coherente con el cartel.
A falta de ver ciertos filmes por imposibilidad de fechas, lo que queda de Sitges ‘08 son una serie de filmes solventes , con un mínimo exigible de dignidad, tanto de producción norteamericana (“Surveillance”, “Red”. “Eden Lake”), europea (las dos polémicas francesas “Martyrs” & “Vinyan” y la no menos polémica en su país por diferentes motivos “Eden Log”, la perdedora por sorpresa “Let the right one in”, o la bizarra “JCVD” con un Jean Claude Van Damme rebuscando en el icono populista su verdadera esencia) o incluso de procedencia asiática (“The Sky Crawlers”, “The Good, the bad and the weird”, “King Boxer”). Del resto, destacar, como también viene siendo habitual, las habituales premieres donde filmes como “Transsiberian” resurgieron entre tanta paja intrascendente, y finalmente, la lapidaria sensación que el festival necesita urgentemente un impulso considerable o una reformulación de sus exigencias para no caer en la dejadez que parece mostrar poco a poco (no solo a nivel de organización, pésima como viene siendo habitual y han constatado muchos asistentes y prensa en general).
Premios Otorgados en Sitges 2008
OFICIAL FANTÀSTIC
Mejor Película
Surveillance de Jennifer Lynch
Premio Especial del Jurado
Eden Lake de James Watkins
Mejor Director
Kim Jee-woon por The Good, The Bad, The Weird
Mejor Actor
Brian Cox por Red
Mejor Actriz
Semra Turan por Fighter
Mejor Guión
Alexis Alexiou por Tale 52
Mejor Fotografía
Angus Hudson por The Broken
Mejor Diseño de Producción
Tulé Peak por Blindness
Mejores Efectos de Maquillaje
Bendit Lestang & Adrien Morot por Martyrs
Mejores Efectos Especiales
Kim Wook por The Good, The Bad, The Weird
Mejor Banda Sonora Original
Kenji Kawai por The Sky Crawlers
Mejor Cortometraje
Next Floor de Denis Villeneuve
Mención Especial del Jurado al Cortometraje
Centigrade de Collin Cunningham
SEAT - NOVES VISIONS
Mejor Película
Los Bastardos de Amat Escalante
Mención Especial
God’s Puzzle de Takashi Miike
Diploma Película No Ficción
Religulous de Larry Charles
Diploma Película Discovery
Ramírez de Albert Arizza
PREMIO NOVA AUTORIA SGAE
Mejor Dirección
Dögg Mósesdóttir por Eyja
Mejor Guión
Dea Pompa por Restaurando a Héctor
Mejor Música Original
Hilmar Örn Hilmarsson & Örn Eldjàrn por Eyja
ORIENT EXPRESS - CASA ÀSIA
Mejor Película
The Chaser de Na Hong-jin
GRAN PREMIO DEL PÚBLICO EL PERIÓDICO DE CATALUNYA
Mejor Película
Blindness de Fernando Meirelles
ANIMA’T - Premio Gertie
Mejor Largometraje de Animación
From Inside de John Bergin
Mejor Cortometraje de Animación
The facts in the case of Mr. Hollow de Rodrigo Gudiño & Vincent Marcone
JURADO CARNET JOVE
Albert Elduque, Cristina Álvarez, Manuel Bocero, Covadonga de la Cuesta, Sergio Morera
Mejor Película FANTÀSTIC
EX AEQUO:
The Sky Crawlers de Mamoru Oshii
Vinyan de Fabrice du Welz
Mejor Película
Encarnaçaô do Demônio de José Mojica Marins
MÉLIÈS DE PLATA
Méliès de Plata a la Mejor Película Europea
Martyrs de Pascal Laugier
Méliès de Plata al Mejor Cortometraje Europeo
Afterville de Fabio Guaglione & Fabio Resinaro
MÉLIÈS DE ORO
Méliès de Oro a la Mejor Película Europea
Let the Right One In de Tomas Alfredson
Méliès de Oro al Mejor Cortometraje Europeo
Of Cats & Women de Jonas Govaerts
PREMIOS DE LA CRÍTICA
Premio de la Crítica Jose Luis Guarner
The Sky Crawlers de Mamoru Oshii
Premio Citizen Kane al director/a revelación
Home Movie de Christopher Denham
BRIGADOON Paul Naschy
Mejor cortometraje
La Victoria de Félix de Jordi Pastor & Albert Miró
Pues esto es todo en nuestra semana especial Sitges 2008. Agradecemos especialmente su colaboración a Ivan Villamel y Sergio Morcillo por colaborar con nosotros en este Especial Sitges 2008. Pero no olvideís que a partir de las 22:00 Horas de hoy tendreís ya disponible en Terror Y Nada Más el Cuarto Viaje al terror y al horror de manos de Nuestro Podcast Nuestros Horrores Favoritos ¿Te lo vás a perder?
Especial Sitges 2008: Dante 01 por Ivan Villamel
Octubre 17, 2008
Llegamos al final de nuestro Especial Sitges 2008 en el cual os hemos comentado lo más destacado de dicho festival. Vamos a finalizar con el análisis de la película Dante 01 por parte de nuestro colaborador Ivan Villamel. Adelante Ivan:

Título original: Dante 01
Director: Marc Caro
País: Francia
Año: 2008
Reparto: Yann Collette, Yan Dron, Simona Maicanescu, Lotfi Yahya Jedidi, Linh Dan Pham
Duración: 88 min.
Guión: Pierre Bordage, Marc Caro
Música: Raphael Elig, Eric Wenger
Fotografía: Jean Poisson
Género: Ciencia Ficción, Suspense
Productora/Distribuidora: Wild Bunch, Studio Canal, Eskwad, Canal+
Desde la primera escena del filme, durante la cual se nos hace referencia al fuego primario y cierta simbología de andar por casa, “Dante 01″ equivoca su posicionamiento de forma categórica, aleccionando mediante esa breve introducción a un espectador dispuesto a entrar al juego de la propuesta si el habitual fundido en negro, llevara tras de si la correspondiente reflexión filosófico/humanista que promete su moralizante inicio.
A partir de ese momento, Marc Caro opta por el camino cerebral, rebuscando en una serie de puntos clave de la ciencia ficción aquellos argumentos que validen su desvarío pseudofilosófico. Poco importa que tras diez años de retiro voluntario, y sin la ayuda de su habitual compañero de baile (un Jean Pierre Jeunet que si ha sabido distanciarse de sus orígenes y evolucionar), Caro parezca obsesionado en recuperar la ocasión perdida cuando rechazó participar en “Alien Resurrection”, recreando un universo cuasi equivalente a nivel formal y de claras reminiscencias argumentales. Este hecho, subrayado mediante la intención de ir aún más allá en sus divagacioens New Age, consigue hacer pasar de rosca una historia que causa un hastío constante, haciendo poco menos que dificultosa la visión de los escasos ochenta minutos de metraje.
A medida que avanza la acción, y se hacen más evidentes los frágiles cimientos que sostienen la historia, el equilibrio se corrompe a velocidad de vértigo, defragmentando de forma desigual los canales ideológicos que buscaban la pretensión de trascender, evidenciando una apuesta preponderante sobre el aspecto formal, que recuerda de forma clara a las anteriores producciones de su director, aquí sin su contrapunto de nervio narrativo visto antaño, y por tanto, dejando la sensación de producto cercano a la Sci Fi más distante y esquiva. Si la intención era rebuscar en la filosofía sus postulados, es bien cierto que el filme se encuentra más cerca de la visión sectaria de la dianética Hubberiana que no de las distopías cyberpunk que buscan la reflexión futura entre el hombre y las máquinas. Buscar en el espacio exterior la esencia propia de la divinidad a través de un Lambert Wilson apático y distante, en contraposición con la enfermiza tendencia a la nanotecnología de los mad doctors del futuro, se revela como una apuesta interesante y arriesgada en sus inicios, pero recargada y descompensada en sus resultados.

La narración se trastabilla en resoluciones efectistas donde el aspecto visual se toma excesivo tiempo de manera superflua, corrompiendo el aspecto lineal y alargando una historia que de tan simple y zafia (repito, pese a tener altas pretensiones) provoca verdadera somnolencia al espectador. Ni la inclusión de caras conocidas como el ya citado Lambert Wilson, o un indefinido Dominique Pignon con cara de no saber donde se ha metido, consiguen elevar el interés de la propuesta, que irónicamente, se aleja de forma precipitada de toda intención reflexiva y humanista, es decir, lo que prometían sus rótulos iniciales.
Esa confusión de ficciones, de puntos de vista, provocan una preocupante sensación de acumulación disparatada y cómica por momentos (sin pretenderlo, por supuesto), lanzando muchas flechas al viento sin dar en la diana ninguna de ellas. La contraposición de ideas, bocetos sin acabar de remarcar, y tendencia a simplificar una larga saga de influencias en la cultura francesa de la ciencia ficción (hace daño mencionar el nombre de Jean Giraud, alias “Moebius”, como influencia evidente de ciertos pasajes del filme), hacen de “Dante 01″ una producción fallida a todas luces, un camino equivocado para la ciencia ficción, esos senderos que tan solo los genios capaces de indagar en la mente humana y su relación indisoluble con el espacio del cual formamos parte, han sabido transitar con paso firme. El gran problema es que Caro no es Tarkovski ni Kubrick, y sus ideas quedan difuminadas al ser tratadas mediante un guión que acumula sin narrar, que recurre a la vacuidad de ficciones para dejar claro que, por mal que nos pese, lo que predomine en el cine fantástico actual es la teoría de la nada más absoluta.
“Dante 01″ resulta tediosa, distante, desacertada y enfermiza en su tratamiento del esteticismo en pos de una verdad absoluta que solo se antoja compleja y absurda vista a través de los ojos de Marc Caro.

3′5 / 10
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